DE PATANERIAS Y OTROS RECUERDOS...
Justo cuando estoy frente a la página en blanco, mi mente se queda igual. Aparecen nubes de recuerdos y malas palabras que se quedaron atoradas por las apariencias de acero. Volví a leer las notas de recomendación para un comportamiento impecable, volví a al oscurantismo cerebral de romances inexistente, volví a creer inútilmente, volví a esperar sentada…
Pero también volví a sentir esas ganas de despojo de lo ajeno, de eso que nunca se tiene y se cree poseer. No encontraré el remedio para curar cada fallido intento por encontrar las palabras exactas que llenen de sentido la página en blanco de mi vida.
Sin embargo, cuando más al borde estoy, retrocedo un paso para meditar sobre los errores que estarán por venir, sin percatarme que ese segundo se convierte en un error más.
Ahora el momento es fácil, sólo basta con rellenar con acertijos intricados esta página, basta con rememorar los pasatiempos favoritos de mi ingenuidad. No busco culpables, pero los encuentro siempre. No quiero seguir diciendo lo mismo, pero siempre lo haré, siempre lo haré, siempre lo hago.
Empiezo a suponer que es una trampa hacia mí misma, encontrar un camino, iluminarlo, procurarlo y echarlo a perder en cuanto sea necesario, pero sin percibirlo, sin alertar un poco antes de regresar a la espiral de blancos y negros.
Es noche, es día, puede ser principio de semana o fin de la existencia, nadie logrará ayudarme a llenar la hoja…sigue tan vacía, es como si siempre estuviera llena de vacío.
Entre todos los refugios posibles, entre las entrañas de arácnidos que aparecen de repente, entre niños inmaduros, entre efímeros encuentros, entre sonrisas falsas, entre la lluviosa acidez citadina, nada queda que pueda inspirarme a continuar escribiendo capítulos de fantasía…
Retrocediendo en el tiempo la visión pierde la noción de realidad. Caminando al futuro la visión pierde noción de sentido. Ahora queda este momento, y es en este momento cuando brotan absurdas afirmaciones que satisfarán a unos pocos, que serán olvidadas por otros y desconocidas por muchos más.
Una triste afirmación final es que no estoy para extrañar patanerías, pero lo hago. Te extraño Luis. ByAMPL
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