Utilizar, usar, desechar...
Me enfrento a un completo y repleto vacío.
No sé que pensar, no sé si odiarte, no sé si debo alejarme, no tengo la más mínima idea de qué debo esperar...Si es que hay algo por lo cual esperar.
Volvimos a unir nuestros cuerpos, más no el alma. Para ti no existe, para mi tampoco, pero sabíamos que antes existía una aproximación a eso.
Crédula cedo ante caricias que no se dirigen a mi. Con el cerrar de tus ojos, vas directo a quien ahora inunda tus sueños, no los mojados, porque ahí si estoy yo.
Cómo una fantasía, cómo una herramienta de placer efímero...Cómo algo seguro de por vida, algo que tendrás cuando desees y, que de igual forma, podrás dejar sin sentir más.
La indiferencia de tus besos me dictaban la ruta del engaño, pero no quería creerlo...Al decir el famoso "te amo" la nostalgia invadió tu rostro, después de vengaste furiosamente contra mi...La energía y enojo hacían que tu rostro -realmente- se viera hermoso frente a mi. Y yo adoré ese momento en que tu arranque te trajo a mi por un mínimo instante.
Después, fumaste un cigarrillo, y se convirtió en la señal que me hizo sentir tu puta favorita, una puta gratis, una puta puta, una puta que se conforma con migajas de falso cariño.
Debimos ser bastante cautos, para esconder nuestros verdaderos fines...
Costumbre tuya hacer que te odien, costumbre mía la de perdonar eternamente.
Costumbre tuya mentir sin medidas, costumbre mía creer todo cuanto digas.
El uso que me diste: cómo arrebato, cómo antojo, cómo coraje de no estar con quien realmente deseas... No justifico tus actos, no debería hacerlo tampoco.
Fuimos e hicimos uso de la costumbre humana por naturaleza: mentir, esconder, cubrir su lado oscuro para tratar de encontrar la felicidad...aunque sólo sea por un momento. Un momento que, aunque corto, nos borre de la cruel existencia.
AMPL

