sábado, 29 de enero de 2011

DE USOS Y COSTUMBRES

Utilizar, usar, desechar...
Me enfrento a un completo y repleto vacío.
No sé que pensar, no sé si odiarte, no sé si debo alejarme, no tengo la más mínima idea de qué debo esperar...Si es que hay algo por lo cual esperar.
Volvimos a unir nuestros cuerpos, más no el alma. Para ti no existe, para mi tampoco, pero sabíamos que antes existía una aproximación a eso.
Crédula cedo ante caricias que no se dirigen a mi. Con el cerrar de tus ojos,  vas directo a quien ahora inunda tus sueños,  no los mojados, porque ahí si estoy yo.
Cómo una fantasía, cómo una herramienta de placer efímero...Cómo algo seguro  de por vida, algo que tendrás cuando desees y, que de igual forma, podrás dejar sin sentir más.
La indiferencia de tus besos me dictaban la ruta del engaño, pero no quería creerlo...Al decir el famoso "te amo" la nostalgia invadió tu rostro, después de vengaste furiosamente contra mi...La energía y enojo hacían que tu rostro -realmente- se viera hermoso frente a mi. Y yo adoré ese momento en que tu arranque te trajo a mi por un mínimo instante.
Después, fumaste un cigarrillo, y se convirtió  en la señal que me hizo sentir tu puta favorita, una puta gratis, una puta puta, una puta que se conforma con migajas de falso cariño.
Debimos ser bastante cautos, para esconder nuestros verdaderos fines...
Costumbre tuya hacer que te odien, costumbre mía la de perdonar eternamente.
Costumbre tuya mentir sin medidas, costumbre mía creer todo cuanto digas.
El uso que me diste:  cómo arrebato, cómo antojo, cómo coraje de no estar con quien realmente deseas... No justifico tus actos, no debería hacerlo tampoco.
Fuimos e hicimos uso de la costumbre humana por naturaleza: mentir, esconder, cubrir su lado oscuro para tratar de encontrar la felicidad...aunque sólo sea por un momento. Un momento que, aunque corto, nos borre de la cruel existencia.

AMPL

lunes, 17 de enero de 2011

Cuestión de tiempo

¿Cómo?
¿Cómo sucedió?
Dejamos pasar unos meses para la reflexión ortodoxa. Pero el tiempo no ha causado más que un doloroso recuerdo. No ha dejado más que un hoyo creciente, que se llena de ausencia, de indiferencia y de olvidos frecuentes.
A ratos me doy cuenta que estoy girando alrededor de nada, continúo en el círculo de la costumbre, y ya no quiero salir de mi cómoda mediocridad.
Quien quiera rescatar lo poco de dignidad, deberá terminar con ella. Me gusta perderme en la suciedad de tu desprecio.
Una tras otra, las veces de terminar y comenzar de nuevo se repiten cual dejavú...Desgarro mi poca fe, olvido que puedo creer en algo, prefiero simplemente sentir, ya no importa si sea bueno para mi.
Muchos me llaman , pero muchos más me dirán . Porque, aunque sé que mientes, sigo reconstruyendo la falsa historia, engañándome bajo pretexto de ser feliz.
El tiempo no cura heridas, el tiempo no estudió medicina, el tiempo no tendría porque ayudarnos si quiera...¿alguien le ha preguntado si esa es su intención? Nosotros lo utilizamos a nuestro antojo ¿por qué querría ayudarnos?
He perdido la noción de vida, es cuestión de tiempo para encontrar una nueva ruta o perder la razón por una única causa irrazonable.

jueves, 6 de enero de 2011

ELIMINANDO RECUERDOS

Estrenando año, deseando que a todos y cada uno de nosotros nos vaya mejor que antes. Guardando y eliminando algunas vivencias.
Revisando los huecos de mi extraviada memoria...
Me encontré con cartas milenarias sin destino final, pero con destinatarios exactos.

Historias inconclusas, difíciles rompecabezas que entorpecen mis ansias de limpieza profunda.

Me he encontrado con fotografías que rememoran mi ingenuidad pasada y la hacen contrastar con mi estupidez presente.

Ganas de eliminar ventanas inservibles, pero el fetichismo me gana, la flojera me vence y empiezo de nuevo.

Mira! Allá hay una palabra que te hizo sonreír hace un año. Más atrás se esconde otra que te hirió aún más de un año pero que sigue lastimando, simplemente no recordabas de dónde provenía el malestar.

Hacer limpieza es agradable, reconfortante para la salud mental. Pero no siempre estaremos dispuestos de deshacernos de aquello que celosamente clavamos en nuestro interior.

Nuestros pensamientos volátiles creen que si conservamos ese recuerdo, todo seguirá existiendo. Es un vicioso engaño, pero una valiosa forma de autoconservación.

No es facil eliminar recuerdos, sean bellos o todo lo contrario, una fuerza los mantiene latentes...Pero ¿qué sería sin recordar?, quizá no volvería a tener los mismos tropiezos, quizá dejaría rápidamente de sufrir, o quizá simplemente no habría vivido.

Los recuerdos son producto de la añoranza, de algo que ya fue. Son ganas de revivir espacios perdidos en la inmensidad de la eterna espiral. Prefiero vivir llena de ellos a sentirme vacía, ellos por lo menos me acompañan, aunque tú no estés ellos me acompañarán, siempre.